16 de diciembre de 2010

Señor cartero:

Sr Cartero, por favor, no me despierte tocándome el timbre cada mañana para dejar las cartas, démelas en el bar de al lado, que siempre está abierto y paso por allí cada tarde.
Muchas gracias y disculpe las molestias. Tómese algo a mi cuenta. Un saludo.

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