30 de abril de 2010

Tipical marroquí

El gato. Marruecos está plagado de gatos. Supongo que son los aliados para la lucha contra las ratas que imaginaba ver y no ví....



Marrakech  huele a menta, azafrán, pimienta, canela, gengibre, jabones, etc.
Al lado del Palacio de la Bahía, encontramos una placeta tranquila con tiendecillas en las que sus dueños no resultaban cansinos ni desesperados en sus discursos para que comprases allí.   
Descubrimos este puesto de escpecias, perfumes, jabones, cremas, joyas, etc. y un simpático hombre 
me invitó a pasar, tomarme un té y explicármelo todo...Después de decirle que no compraría, él insistió en regalarme cosas y me fuí de allí con varias piedras pómez, una piedra que al humedecerla me sirve para pintarme los labios y un bonito frasco con pintura para los ojos.
Técnica o no, comprase o no, este hombre consiguió ganarme y antes de irme volví a su tienda a comprar aquellas cosas que quería traerme conmigo. Tras comprarle, me regaló más cosas.




Suelo mosaico de una de las salas del Palacio de la Bahía. 

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